¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

Translate

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Casa Abandonada

“Mejor así, la cuadra va a ser más segura ahora sin esa casa abandonada”, pensó Gastón mientras veía como demolían la vieja casa que tenía al lado de su terreno. Dicha casa lo había inquietado desde que se mudó a esa zona. Él trabajaba en una empresa de seguridad, y tendía a ver todo desde el punto de vista de su oficio. Sabía que la propiedad de al lado se encontraba deshabitada, por eso muchas veces, al escuchar ruidos que venían de allí por las noches creyó que la habían invadido.
Alguna pareja, creía a veces, otras estaba seguro de que eran ladrones buscando algo que les sirviera, y otras veces pensó que podía ser gente que se iba a intoxicar. Pero de día nunca había escuchado nada, ni había visto gente merodeando el terreno, ni alguna pista que indicara eso. 

Esas situaciones lo preocupaban bastante, porque pasaban al lado de su vivienda, y él se tomaba muy enserio el tema de la seguridad. Su terreno estaba rodeado de muros con trozos de vidrio incrustados en la cima y alambres de púa, tenía varias luces exteriores, cámaras de vigilancia, alarma, rejas en las ventanas y puertas reforzadas, además todas las noches colocaba varias alarmas caseras. La de al lado, con aquellos ruidos nocturnos, era una seria amenaza para él. Por eso se alegró cuando la derrumbaron y llevaron sus escombros. Cuando llegó la primer noche sin aquella construcción abandonada al lado, creyó que iba a dormir sin ningún sobresalto; pero cuando era de madrugada despertó al escuchar pasos, y venían de su sala. 

En la oscuridad de su cuarto y sin moverse todavía, recordó un ejercicio respiratorio para controlarse. Después de varias inspiraciones y exhalaciones conscientes empezó a moverse lentamente. Abrió un cajón de la mesa de noche con un sigilo extremo, y se sintió capaz de enfrentar cualquier cosa al sentir el peso de su arma en la mano.
Se movió por la oscuridad con el mismo sigilo, descalzo y haciendo pausas para escuchar. Los pasos estaban ahora en el medio de la sala. Cuando creía que iba a sorprender a un invasor a corta distancia, y estaba pronto para actuar, se asomó apuntando y no vio nada. Había más claridad en la sala que en el cuarto, y tenía que haberlo visto allí, pero no había nadie. Encendió la luz y apuntó hacia todos lados. Pensó que no podía haber desaparecido sin dejar rastros. Revisó la alarma,  se fijó en las puertas, las ventanas, revisó cada recoveco del interior, nada. Finalmente revisó la grabación de las cámaras de vigilancia. Casi cayó de su silla al notar algo. Una cosa informe y algo luminosa, de contorno cambiante y forma ovalada, había atravesado el muro del límite del terreno y después el de la casa. Y aquello no era un insecto pasando cerca del lente, ni partículas de polvo reflejando luz, ni ningún error de la cámara, era un fantasma. Venía justo del terreno de al lado, de donde acababan de demoler la vivienda abandonada. Gastón no volvió a acostarse esa noche, y la mañana lo encontró con los codos sobre la mesa y agarrándose la cabeza con las manos. 

No lo podía creer pero la evidencia era clara. Finalmente enderezó la cabeza y suspiró. Ahora tenía que actuar, pero luchar contra fantasmas no era una de las cosas que él sabía. Se preparó un café bien fuerte y se abocó a pensar. Pero ya casi era hora de ir a su trabajo, por eso tuvo que posponerlo. 
Cuando regresó del trabajo, en interior de su vivienda olía mal. El fantasma se estaba apoderando del lugar. Después de vaciar un aromatizante de ambiente en todas las piezas se puso a investigar en la computadora. Mayormente los resultados que encontraban eran ficción, cuentos de casas abandonadas, y otro tanto de historias supuestamente reales pero que se notaban que no lo eran. Las definiciones de fantasmas o los testimonios de gente que decía haberlos visto tampoco le servían de nada. Lo más serio que encontró sobre limpiezas de casas eran rituales que tenían que hacerlos un cura. Seguía investigando cuando llegó la noche.

 Cuando le dio hambre fue hasta el refrigerador. Caso vomitó con la escena que vio. Apenas iba abriendo la puerta sintió olor a podrido, y al mirar el interior del refrigerador encontró que casi todo estaba descompuesto, como si hiciera mucho tiempo que estaba allí. Algún efecto de la energía corruptora del fantasma. Tuvo que encargar comida y siguió indagando. Encontró algunas artículos que hablaban sobre qué pasa cuando se destruye un edificio embrujado. Algunas veces lo que hay allí se disipa, otras permanece en el lugar, contenido por un límite invisible que es donde antes estaban las paredes, y otras veces, las menos frecuentes, pueden mudarse de lugar si es a uno cercano. Gastón pensaba en la mala suerte que había tenido cuando de repente sintió una presencia que estaba detrás de él. Lo sentía casi asomado sobre su hombro, mirando lo que él miraba. Fue un momento de terror puro, y no pudo voltear hasta que sintió que aquello se alejó. Esa noche no pudo dormir, y luego en su trabajo anduvo muy distraído.

 Y el aspecto de la casa empeoraba rápidamente, empezaron a aparecer manchas como de humedad en las paredes, y aquel olor ya no se iba con nada. Contrató a un par de curanderas, que salieron disparadas del lugar al ver que la cosa era seria. También habló con un cura, pero este solo le dio excusas. Al final, cansado, consumido, harto de tenerle miedo a su hogar, se llevó solo algunas cosas y lo abandonó para irse a vivir en unas piezas alquiladas. Y así la cuadra siguió teniendo su casa abandonada, y embrujada. 

2 comentarios:

  1. Hijole jodido para el pobre.Sus conocimientos no lo prepararon para lo sobrenatural..creo que no tendra continuacion jeje conociendote tocayo.Ya veremos que pasa.Buen cuento.Saludos..W💪

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es un final abierto. El fantasma se quedó con la casa, y sin pagar impuestos, fin ¡Jaja! Gracias Willy. Saludos!!

      Eliminar

¿Te gustó el cuento?