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lunes, 18 de diciembre de 2017

Una Navidad Extraña

Era noche buena y toda la familia estaba reunida. Algunos se encontraban en el patio, y allí Manolo, con un vaso en la mano y sonriendo mientras miraba a los niños jugar, se hamacaba en una vieja mecedora que crujía con cada movimiento. Uno de los niños encendió un petardo y la abuela se tapó las orejas con las manos. Como estaba medio sorda y el petardo era de muy poca potencia en realidad ni lo sintió; pero igual rezongó alegando que eran muy peligrosos. El tío José contó entonces una anécdota breve sobre los petardos, pero como había estado bebiendo desde muy temprano no se le entendió casi nada, mas aparentemente era graciosa, porque cuando todos se rieron (de lo mucho que arrastraba la lengua y no de la anécdota), él pareció satisfecho y rió también. Manolo observaba todo con alegría y nostalgia a la vez. Antes él había jugado allí como aquellos niños, y ahora era parte de los mayores que permanecían sentados, sorbiendo algo y conversando. A un lado de él tenía un plato con trozos de pizza. Había estirado el brazo para tomar un pedazo cuando escuchó algo como un trueno.

Todos levantaron la cabeza. La abuela notó que habían escuchado algo y preguntó qué había pasado. Todos opinaron que era un trueno, y que sería una lástima que lloviera, y peor, que siguiera lloviendo toda la navidad. Hablaban de eso cuando una tía que venía de adentro con una bandeja les dijo:

—No fue un trueno, son los militares haciendo maniobras. ¿Quién quiere torta de fiambre?
—¿Los militares? —preguntó Manolo.
—Sí, hoy de tarde, temprano, pasaron un montón de camiones, de los carros brindados esos y otros vehículos —le comunicó la tía apuntando con el brazo hacia donde estaba la ruta.
—¿Pero maniobras de noche, un veinticuatro de diciembre? Digo, ¿con explosivos y todo?
—Y sí, pobres soldados, lejos de su gente. ¡Eh, no tiren petardos cerca de la abuela! Vayan a jugar a la calle ¡Pero con cuidado, y no metan petardos dentro de cosas!

Y dejaron de prestarle atención a esos ruidos, aunque empezaron a sucederse unos tras otros. Solo Manolo quedó muy intrigado. Detectando de dónde venían las explosiones, viajó mentalmente hacia esos campos. Conocía bien la zona. Todos eran buenos campos ganaderos, y sabía que eran lugares privados y no del ejército, de echo conocía a varios de los dueños. Que el ejército adquiriera esos campos caros para arruinarlos a bombazos no le parecía algo muy probable. También escuchó sonidos que parecían ser cientos de detonaciones menores, aunque no estaba seguro porque explotaban petardos por toda la ciudad. Al rato un tío trajo un vino, se pusieron a conversar y también olvidó el asunto. Ahora él era parte del grupo de los mayores y tomaba todo lo que quería.

A media noche la pirotecnia fue infernal, y también los ruidos que venían de más allá. Después de desearles feliz navidad a todos, también a unos vecinos, le pareció que esa vorágine de saludos, girando hacia uno, dando vuelta hacia otro, lo mareó más, y aunque estaba muy contento se sintió un poco mal. Se comió un turrón entero, porque se le ocurrió que eso lo iba a ayudar a metabolizar el alcohol. Eso no funcionó. Buscando algo de silencio, o por lo menos que no hubiera tanto ajetreo, se fue hasta un cuarto y se sentó en un sofá. Cuando se repusiera un poco iba a salir, tal vez a la casa de un amigo, tal vez a un baile, o las dos cosas. Allí quedó profundamente dormido. Fue un dormir intranquilo, lleno de ruidos que le provocaban imágenes grotescas y sueños sin sentido.

 Lo despertó un rayo de luz diurna que se colaba por la ventana y le daba justo en la cara. Se desperezó larga y sonoramente y después miró en derredor con los ojos entornados. Había mucho silencio. Fue al baño de esa pieza, se lavó la cara, se mojó la cabeza y se sintió algo mejor. Ahora tenía resaca. Su maleta no estaba en aquel cuarto. Pensó en primero comer algo antes de bañarse. No se cruzó con nadie y la cocina estaba vacía. Abrió la heladera y miró todo lo que había adentro. Se había desparramado en una silla y comía un muslo de pollo asado cuando el silencio se le hizo raro. 

Llamó a la puerta de uno de los cuartos, escuchó acercando la oreja, nada, ni un ronquido. Abrió para encontrarlo vacío. Con todos los otros fue lo mismo. Notó que faltaban las maletas, aunque la de él estaba donde la había dejado. Fue al fondo, no se movía ni una hoja, los árboles estaban inmóviles. Había algo raro en el aire. ¿Y los pájaros? Empezó a escuchar un rumor que era muy extraño. ¿Era acaso una multitud que se acercaba? Fue al frente del terreno. Aquello se acercaba. El sonido era intimidante, eran principalmente gruñidos y sonidos guturales. ¿Qué era eso, acaso estaba viviendo una pesadilla? No, aquello era real, real y aterrador. Se agazapó detrás de un muro bajo y espió. Pronto iba a aparecer por la calle. Era una vista de terror. Una horda horrible de zombis se desbordaba por la calle extendiéndose rápidamente hacia todos lados. Corrió agazapado hacia la casa. 

“¿¡Dónde están las malditas llaves!?”, pensó desesperado. Recordó que la abuela escondía un juego de llaves bajo una piedra que estaba afuera. Salió más agazapado todavía. Por el terror y el apuro de la situación ya no tenía ni rastro de resaca. Cuando volvió a entrar estaba seguro de que algunos zombis lo habían visto. Arrastró un sofá grande para bloquear la puerta. Ahora tenía que cerrar la del fondo y trancar las ventanas. Mientras hacía eso y afuera crecían los gruñidos y quejidos, y algunas siluetas pasaban frente a las ventanas, Manolo se preguntaba qué había pasado. Concluyó que las supuestas maniobras de los militares eran en realidad un intento por detener una invasión de zombis que debía venir de otra ciudad. Debían estar seguros de detener aquello por eso no habían evacuado primero, tal vez también previendo que eso sería una caos. Cuando se replegaron tuvieron que evacuar igual y fue un caos. Gente con sueño (y algo borracha) por todos lados, una evacuación casi a la fuerza, el miedo de los soldados apurando a la gente, el terror que empezó a dominar a todos por la confusión. Así fue que su familia se olvidó de él, tal vez creyeron que había salido a dar una vuelta. Como fuera, ahora estaba solo y atrapado entre una horda creciente de zombis. Recordó el viejo fusil de su abuelo, y su pistola. Otra gente estaba en su misma situación, porque empezaron a sonar algunas detonaciones. Esa iba a ser una navidad realmente extraña, pensaba mientras cargaba las armas.     

7 comentarios:

  1. Woooow que genial me encantan tus historias es la primera ves que comento pero llevo ppr aqui casi tres meses leyendo y ya lei todas tus historias que has subido aqui solo quisiera pedirte una cosa que subieras la tercera parte de Santiago y la casa embrujada no puedes dejarla asi porfa todas tus historias son geniales felicidades

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    1. Muchas gracias, Cesar. ¿Todas, hasta los cuentos románticos? ¡Jaja! Esos me gustaron solo a mí, creo ¡Jaja!
      Cesar, muchas veces los lectores se encariñan con un personaje o las historias (no con los míos, con personajes mejores), pues bien, a los autores también nos pasa eso, y mucho más fuerte, porque es algo que salió de la cabeza de uno, y siempre con un gran esfuerzo. Todas mis obras son como mis hijos, pero tengo favoritos. He subido muchos de esos y siempre me terminé arrepintiendo, en todos los casos. Después de tantas experiencias dejé de hacerlo. No sé si es algo inteligente o una burrada, pero no pienso subir, exponer más a mis obras favoritas. La culpa es de los malos lectores. Pero voy a seguir subiendo cuentos cortos, y muchos, y aunque me he atrasado con ese tema, voy a hacer audiocuentos narrados por mí. Ahora no sé cuándo, porque se me ocurrió usar dibujos hechos por mí, y no soy dibujante ¡Jaja! Pero van a salir. Pues eso, de esa historia no voy a subir más. Pero no puedes decir que no comparto bastante aquí, ¿no? Y siempre trato de mejorar y que estos que publico acá queden bien. Saludos!!

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  2. Si lei todas las que tienes aqui no te voy a mentir diciendo que todas me encantaron ahi algunas que no me gustaron pero son minoria la mayoria me han gustado con mis conocidos me la paso promocionando tu blog por lo original y buenas de tus historias y si si habia visto de que te habian robado varias de tus historias gente que solo lo hace por molestar o por atribuirse historias que nunca escribieron si dije lo de esa historia porque solo quisiera saber como acaban con lo de casa o si ahi algun modo de conseguirlas en formato de paga o algo solo es por saber como acaba esa parte pero si eh visto que compartes muchas historias y las subes aca mis favoritas son las de zombies como esta y la del fin del mundo esa fue la primera que llegue a leer y por la que encontre tu blog sigue asi tienes mucho talento podrias hacer un libro y venderlo yo lo compraría jejeje sigue como vas tienes mucho futuro

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    1. Muchas gracias. Todo no va a gustar, es así. De mis autores favoritos hay cuentos que no me gustan, incluyendo al maestro Horacio Quiroga.
      Gracias por entenderme, Cesar. Te cuento que Santiago no muere, ni ninguno de los buenos en esa historia. En una novela que hice sí maté a todos los personajes de "La Luna Y El Cazador", "La Visita endemoniada" y "El Circo"; pero antes tuvieron sus buenas aventuras en un cuento largo que titulé "Temporada De Brujas", donde están todos juntos. Pero en mi novela "Un Mundo De Terror", el personaje principal, Marco, es criado y entrenado por ellos, así que por lo menos su esencia no se pierde ¡Jeje! El antagonista principal de Marco es el monstruo que los mató. A Marco lo presenté en el blog aquí, cuando era pequeño: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2016/08/hacia-un-mundo-de-terror.html
      No creo que alguna vez publique estas obras en ningún formato. Sí puede ser alguna otra. Ahora en mi cuidad hay una pequeña editorial, y tal vez algún día, si siguen, les mande algo a ver si lo publican. Mi gente quiere que mande algo pero, no me entusiasma. Veremos. Bueno, espero que sigas comentando, y gracias por recomendar el blog. Saludos!!

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  3. ¡qué relato tan bueno! Me gustaría que tuviera continuación, aunque ya sé que no sueles publicar segundas partes.
    ¡Enhorabuena!

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    1. Muchas gracias, Esther. Desde hace tiempo no subo continuaciones, no; pero antes subí un lote de historias por partes, y no solo de terror, también de ciencia ficción. Rebusca por el blog y encontrarás cuentos para rato, horas de lectura. Saludos!!

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  4. Hola Jorge, que buen cuento, espero sigas subiendo mas historias....te mando un abrazo.

    Saludos desde México

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